"A veces cuando nos perdemos en el miedo y la desesperación, en rutina y constancia, en desesperanza y tragedia, damos gracias a Dios, por galletas azucaradas, y felizmente cuando no hay galletas podemos buscar ese consuelo en una mano amiga en nuestra piel, o un gesto amable y cariñoso, o sutiles estímulos, o un abrazo amoroso, o un ofrecimiento de consuelo, sin mencionar las camillas de hospitales y tapones para la nariz, un panecillo sin comer y secretos murmurados, y guitarras fender stratocaster, y tal vez un libro de ficción ocasional. Y debemos recordar que todas estas cosas, los matices, las anomalías, las sutilezas que suponemos sólo suplementan nuestros días, están aquí, de hecho por una causa mas grande y noble, están aquí para de hecho salvar nuestras vidas, sé que la idea parece extraña pero también debo decir sé que es verdad. Y así fue el reloj salvo a Harold Crick"
No hay comentarios:
Publicar un comentario