martes, 5 de junio de 2012

Hablando desde el País de las Maravillas.



"Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante." Lewis Carroll

En este país todo es posible, tenemos gatos de amplia sonrisa que se desvanecen una vez que termina su periodo de raterías, donde no faltan los sombrereros que todo el día cantan y celebran en una fiesta interminable: Feliz No Cumpleaños. ¿Cómo podrían dejar de festejar si cada hora nos saquean más y más?
cuando inician las campañas no se hacen esperar los juicios de ¿Quién se robo las tartas?, ¿Aquél que inicio la campaña con 30 segundos de anticipación? o ¿Aquél otro que viajo en pecero privado de ultra lujo.
Con una capacidad adquisitiva que se encoje y se encoje, por Dios que alguien le quite la botella. 
Con unos magnates que no dejan de crecer mientras venden hongos y sus similares al por mayor. 

Mientras los comunes tenemos que jugar con cartas no trucadas, y corriendo como el conejo, sin descanso de un trabajo a otro, de una entrevista a otra, viviendo al día, pagando cuentas vencidas, pasando noches calurosas porque cortaron la luz, y otros muchos con hambre y sin techo. 

Es un mundo lleno de maravillas, donde los pobres eligen al próximo segador con jubilo y alegría, un auto proclamado mesías que les trae el cambio, vestido de oro y joyas, con suelas de sus Crockett & Jones gastadas de tanto recorrer el gran País de las Maravillas.

Un país que desde hace más de 150 años sigue cambiando espejos relucientes por oro. Por eso les invito a visitarnos somos un hermoso país lleno de contrastes, se puede ver al mendigo con ropa de 
Dior, y al empresario en harapos. Al vil y al granuja en un BMW y al honesto emprendedor en bus. 

Lo más Maravilloso es hablar con la clase rica, nada les quita el sueño, duermen cual bebes en su cuna sin preocuparse de nada ni de nadie, aun así puedes verlos desfilar por las calles con pancartas proclamando a viva voz consignas en favor del socialismo, los escuchas disertar como intelectuales sobre política, programas públicos y propuestas sociales aquellos que jamás han sentido la escasez. Y luego puedes verlos tachar de ignorantes a los pobres trabajadores que les cuestionan el precio de sus extravagancias. 

Les hablo desde un país de dobles morales y caras, aquí todo esta al doble, en especial la gasolina y la tortilla.

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